La escasez de recursos a nivel global y sus consecuencias. Lo que pasa con el agua

 Recursos Naturales


Por Luis Domenech


El agua dulce, la minería de minerales estratégicos, los combustibles fósiles y la tierra agrícola son recursos que enfrentan tensiones crecientes entre demanda y disponibilidad dada su escasez. En el inicio de esta década, los gobiernos e instituciones internacionales empezaron a darse de cuenta que la economía global debería de ser tenida en cuenta como un problema importante para el mundo dada la escasez de ciertos recursos estratégicos, y los países deberían de empezar a plantearse el idear estrategias o planes para evitar que bienes tan valiosos se perdieran. Desde el agua potable hasta los metales procedentes de la extracción de tierras raras eran imprescindibles para la transición energética, pasando por alimentos básicos y combustibles fósiles. En alimentación, varias materias primas empiezan a escasear o a verse sometidas a tensiones de oferta y demanda que impactan directamente en precios, desarrollo económico y capacidad de países como Japón que atraviesa por un periodo de escasez de arroz que están tratando de resolver.

 


La escasez como tal, no es solo tener poco de algo. En realidad, es una situación en la que los recursos disponibles son insuficientes para satisfacer todas las necesidades y deseos de una sociedad, obligando a priorizar los usos, como en el caso del agua, cerrando el grifo por ejemplo para el riego, y a tomar decisiones sobre qué producir, cómo y para quién cuando no hay suficiente para todos.

La primera consecuencia de la escasez, es que repercute en los mercados, los precios y las decisiones de inversión, y  su falta afecta tanto a la producción industrial, como al bienestar social y la competitividad internacional. Según análisis globales, como el Global Risk Report 2026, y otros informes de entidades internacionales, varios recursos naturales están empezando a presionar fuertemente la agenda económica mundial.

En estos tiempos de desarrollo tecnológico, metales como el litio, cobalto, níquel, cobre y las  tierras raras, son fundamentales para el desarrollo de tecnologías limpias, para la fabricación de baterías de vehículos eléctricos o dispositivos electrónicos, que están sometidos a una demanda creciente y una oferta ajustada con precios al alza. La transición energética, la digitalización y la electrificación del transporte impulsan esta demanda, y los países compiten para asegurarse los suministros, lo que está ocasionando fuertes tensiones en las empresas y entre las principales potencias, que están alterando la geopolítica económica y de seguridad a nivel global, siendo el ejemplo mas cercano el de las pretensiones de Trump de anexionarse Groenlandia por sus recursos naturales.

También, aunque el mundo busca descarbonizarse, los combustibles fósiles siguen siendo esenciales. Hablamos del petróleo, el gas o el carbón, que representan a día de hoy una parte considerable del suministro energético global, y cualquier reducción en su disponibilidad (o aumento de precios), impactaría directamente en la inflación y en la vida diaria. Aun en este caso, también las grandes potencias económicas se están moviendo para asegurarse el suministro, que genera tensiones que acaban en conflictos como el que tiene en estos momentos EE UU con Venezuela.




Uno de los recursos más importantes es el agua potable, cuya escasez, aumentada por la pertinaz sequía, afecta a millones de personas que no tienen acceso al agua para beber, y es un valioso bien en la agricultura y la industria (lo que afecta a la producción global), y desde luego para la salud pública que también se ve afectada negativamente. De hecho, se prevé que hacia 2030, más de la mitad de la población mundial podría enfrentar dificultades para acceder a fuentes seguras de agua.

 

Otro de los recursos que escasea es la tierra cultivable y los alimentos que esta produce. Al disminuir la cantidad de tierra cultivable por el aumento de la sequía y la desertificación, los analistas señalan que para 2050 se espera que la agricultura necesite producir casi un 50 % más de alimentos que en 2012, lo que supone mayor demanda de agua, fertilizantes y suelo fértil. El problema es que esta degradación del suelo y la subsiguiente pérdida de tierras cultivables, se deben a una mala gestión de los recursos y al cambio climático. Además, no hay que olvidarse del aumento de los precios o de las dificultades de acceso a productos básicos en regiones vulnerables, que no hacen mas que agravar los problemas de desnutrición y muerte de millones de personas cada año.

Concluyo afirmando que la escasez agrava la desigualdad, ya que hay países en los que podrán permitirse e incluso acaparar estos bienes mientras se desperdician en otros, sin que se haga nada por revertir esta situación. Si vemos lo que pasa con el agua, un recurso natural de primera necesidad, lo entenderemos. 

En la Tierra, solo el 2,5% es agua dulce, pero la mayor parte está congelada o en acuíferos profundos, por lo que no es directamente accesible, y solo una fracción ínfima del agua total es realmente apta para el consumo humano: alrededor de entre el 0,007% y el 0,025% del agua del planeta. Pues gran parte de este agua, es embotellada para su venta, lo que convierte un recurso natural de primerísima necesidad en un valor de negocio muy rentable.

Según un informe del Instituto UN University (UNU-INWEH), se estima que las ventas globales de agua embotellada es de alrededor de 350.000 millones de litros, lo que produce ingresos por un importe aproximado de 270.000 millones US$. Otras fuentes de divulgación/mercado sitúan el consumo/ventas globales en el rango de ~446.000 millones de litros anuales y proyectan crecimiento hacia ~515.000 millones de litros para 2027, lo que muestra que las estimaciones varían según metodología y año.



De estos datos, se puede conc
luir que hay agua para ricos, y agua de charcos para pobres (si es que disponen de charcos cerca). Pero la estupidez humana no acaba ahí. Además la embotellamos en plástico, el elemento mas contaminante del planeta, lo que ocasiona un problema adicional de proporciones colosales.

Es difícil de entender como somos capaces de comprar una botella de agua para beber, en vez de acercarnos a una fuente, o pedir simplemente en un bar un vaso de agua, que nos deberían de dar gratis, ahorrándonos el precio de la botella.



Pues en el Global Risk Report 2026, entre las preocupaciones a corto plazo no está la escasez de agua, y quizás por ello la consumimos sin preocupación, y si aparece en el 6º puesto entre las preocupaciones a largo plazo. Y es que deberíamos de preocuparnos ahora que aún tiene solución, porque dentro de 10 años puede que sea demasiado tarde.


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